Un pedido de reunión que no llega
La disputa entre la administración nacional y la provincia de Buenos Aires volvió a escena luego de que Carlos Bianco, ministro de Gobierno bonaerense, asegurara que la Nación incurre en “discriminación política” por no responder a pedidos formales de reunión.
Desde el entorno del gobernador Axel Kicillof insisten en que la relación institucional está “rota” porque no obtienen una audiencia con el ministro del Interior. Sin embargo, desde Nación remarcan que la Provincia mantiene canales informales activos y que el diálogo técnico debe madurar antes de avanzar a compromisos mayores.
Para Bianco, conversar por WhatsApp no alcanza. Para el Gobierno nacional, antes de sentarse hay que ordenar números, responsabilidades y un planteo serio sobre el uso de los fondos.
Fondos, obras y la agenda que incomoda
La Provincia reclama deudas, avales para tomar crédito y el avance de obras estratégicas. Bianco describe el cuadro como una “asfixia económica y de obra pública”, señalando que los recortes nacionales afectan al territorio bonaerense.
El Gobierno nacional, por su parte, sostiene que el reordenamiento de las cuentas públicas es necesario y que no se otorgarán avales sin criterios estrictamente técnicos. La prioridad es ordenar el déficit y asegurar que cada provincia presente marcos financieros responsables.
En ese punto se encuentra el verdadero choque: la Nación exige rigor fiscal; la Provincia pide flexibilidad para sostener su esquema de financiamiento.
Peronismo en casa: tensiones por el reparto
Más allá de la disputa Nación-Provincia, Bianco también dejó ver las internas bonaerenses. El reparto del financiamiento, particularmente la propuesta para que el 8% vaya a los municipios, generó diferencias entre intendentes del propio peronismo y de la oposición.
Algunos jefes comunales reclaman que el fondo sea fijo y no dependa del endeudamiento. Bianco argumenta que sin aval nacional no hay crédito, y sin crédito no hay fondos para repartir.
La discusión expone algo más profundo: la Provincia necesita aprobar su presupuesto y ordenar su frente interno antes de seguir responsabilizando a la Nación.
Obras estratégicas frenadas: Quilmes y el Salado
La Provincia también denuncia la paralización de obras como el dragado del río Salado y los proyectos hidráulicos que involucran municipios como Quilmes, Almirante Brown y Florencio Varela.
Según Bianco, la falta de avales nacionales impide presupuestar obras que dependen de financiamiento internacional. Desde el Gobierno nacional, la lectura es otra: no se puede seguir ampliando la deuda provincial sin demostrar capacidad de ejecución y sin priorizar proyectos según necesidad real y eficiencia.
Ambas miradas comparten un punto: sin coordinación, ninguna obra puede avanzar.
Los condicionamientos y el financiamiento bonaerense
Bianco acusó que los avales nacionales se estarían negociando “a cambio de votos” en el Congreso. También afirmó que la Provincia tiene indicadores sólidos de endeudamiento y que no existe motivo técnico para negar nuevas operaciones.
Desde la administración nacional replican que la prioridad es terminar con décadas de discrecionalidad en el manejo del crédito público. El orden fiscal es el corazón del programa económico y ninguna provincia queda exceptuada.
El foco está puesto en cuidar la credibilidad del país y evitar compromisos que no puedan cumplirse.
Un conflicto que escala hacia municipios y ciudadanos
Más de 50 municipios bonaerenses son gobernados por fuerzas políticas distintas al oficialismo provincial. Bianco asegura que Nación dificulta la relación con intendentes y que eso afecta políticas locales.
La lectura nacional es diferente: los municipios reciben recursos directamente y el vínculo con cada intendente está intacto. Lo que se demanda a la Provincia es claridad en sus propios números y una planificación que acompañe el ordenamiento macroeconómico nacional.
Denuncia de marginación: un relato que busca instalarse
Bianco afirmó que el Gobierno nacional “quiere secar a la provincia”. Sin embargo, en la Casa Rosada interpretan esas declaraciones como parte de una estrategia política del peronismo bonaerense para explicar sus propias limitaciones de gestión en un año crítico.
El debate, así planteado, abre una pregunta central: ¿es falta de diálogo o una diferencia profunda en prioridades fiscales?
Política y reputación internacional
El ministro advirtió que la falta de avales afecta la reputación del país en los mercados globales. Desde el Gobierno nacional responden que la verdadera reputación se construye con disciplina fiscal, previsibilidad y cumplimiento de metas, no con ampliación indiscriminada del endeudamiento provincial.
La discusión, nuevamente, vuelve al corazón del conflicto: el orden fiscal es el eje de la política del Gobierno nacional.
Un proceso que recién comienza
El tablero muestra una Provincia que busca recursos, una Nación que exige disciplina fiscal y un sistema político que todavía debe encontrar un equilibrio entre autonomía y responsabilidad.
Lo que está claro es que la etapa que viene requerirá algo más que declaraciones televisivas: hará falta gestión, números claros y una estrategia común.
Sin eso, la tensión entre Buenos Aires y Nación seguirá creciendo… y también las consecuencias para quienes viven en el territorio más poblado del país.


