El Gobierno cuenta con los votos necesarios para aprobar la Ley de Bases en la Cámara de Diputados, replicando el respaldo obtenido en febrero pasado. Se estima que contará con más de 140 votos provenientes tanto de los bloques oficialistas como de los dialoguistas y provinciales. Este respaldo permitiría su aprobación en general durante la sesión prevista para el próximo lunes y martes.
Sin embargo, los interrogantes surgen sobre los votos en particular, ya que la oposición plantea diversas diferencias y objeciones que podrían ser discutidas en el recinto. Si la propuesta consensuada entre el oficialismo y los dialoguistas supera esta instancia, se enviará al Senado para su consideración.
En el Senado, la vicepresidenta Victoria Villarruel enfrentará un ajustado cronograma para darle la sanción definitiva a ambas normas antes del 25 de mayo, fecha fijada por el presidente Javier Milei para la firma de un pacto con los gobernadores.
Con tan solo tres semanas disponibles, comenzando el 8 de mayo, Villarruel deberá agilizar el proceso legislativo. Se espera que se realice una reunión informativa durante la primera semana, seguida de la emisión de dictámenes para llegar al recinto entre el 22 y 23 de mayo. De esta manera, el Presidente podrá presentar ambas leyes durante la reunión programada con los mandatarios provinciales el 25 de mayo en Córdoba.
Los oficialistas a LLA:
Hasta el momento, el oficialismo ha logrado asegurar el respaldo de su principal aliado, el PRO, así como de otros bloques minoritarios que ya han establecido alianzas con los libertarios, junto con los representantes de Innovación Federal.
A pesar de algunas discrepancias, la propuesta del Gobierno también ha obtenido el apoyo de la Unión Cívica Radical y Hacemos Coalición Federal. Sin embargo, tanto el radicalismo como el bloque liderado por Miguel Angel Pichetto llegan con divisiones internas, lo que genera incertidumbre sobre si aportarán todos los votos necesarios, especialmente en un contexto de tensión política.
Como mencionó el diputado Oscar Agost Carreño, la prioridad ahora es evitar conflictos públicos con el Presidente para no empeorar la ya frágil relación entre la oposición y el Gobierno, permitiendo así avanzar con las leyes necesarias y, como señaló el diputado de Hacemos, que el Gobierno se concentre en gobernar.
El panorama:
Según las estimaciones preliminares, el Gobierno cuenta con un margen de aproximadamente entre 144 y 150 votos a favor en la votación general de la ley. La coalición de La Libertad Avanza, el PRO y varios bloques minoritarios, incluyendo al MID de Oscar Zago, los diputados tucumanos aliados al gobernador Osvaldo Jaldo, el espacio de Carolina Píparo, y otros representantes provinciales, aseguran al menos 90 votos favorables.
El radicalismo, liderado por Rodrigo De Loredo, ha mostrado disposición para respaldar las primeras leyes del Gobierno en aras de garantizar la gobernabilidad. Sin embargo, en la discusión en comisión, algunos representantes del espacio, como Fernando Carbajal y Pablo Juliano, que responden a Facundo Manes, no firmaron ningún dictamen, lo que genera dudas sobre la postura que adoptará este sector, especialmente considerando que en el primer intento Manes votó en contra junto a Juliano. Ahora, el espacio cuenta con 9 legisladores, lo que podría influir en el resultado final.
Además, se suma la postura disidente del sector de Evolución, liderado por Martín Lousteau, quien firmó en disidencia el dictamen de mayoría. Este grupo cuestiona una facultad delegada que le permite al Gobierno la disolución de organismos estatales, y también demanda un mayor control del Congreso sobre el plan de privatizaciones, así como la ampliación del régimen de inversiones RIGI a las Pymes.
Considerando tanto el sector de Facundo Manes como el de Evolución, suman 14 votos, lo que indica que en el peor de los casos, el radicalismo liderado por De Loredo aportará 20 votos a los 90 del oficialismo.
Las divisiones internas:
Por otro lado, el bloque de Hacemos, que tuvo una influencia significativa en la definición de la Ley de Bases al modificar la reforma laboral, llega con algunas incertidumbres. Aunque el bloque de Pichetto cuenta con 22 diputados, al menos 3 de sus miembros ya anticiparon su voto en contra, tal como ocurrió en el primer intento.
En cuanto a los socialistas Mónica Fein, Esteban Paulón y Natalia De la Sota, tienen la intención de rechazar tanto la ley ómnibus como el paquete fiscal, aunque están dispuestos a respaldar algunos artículos de ambas propuestas.
Con estos factores en consideración, el oficialismo estaría cerca del quórum al contar con el apoyo de 128 diputados. A ellos se suman los 8 representantes de Innovación Federal, el bloque liderado por Pamela Calletti que agrupa a legisladores de Salta, Misiones y Río Negro. Estos diputados firmaron el dictamen de mayoría en disidencia debido a su demanda de reincorporar el capítulo del tabaco, un punto que insistirán en debatir en el recinto.
Una incógnita adicional radica en los dos representantes de Santa Cruz que responden al gobernador Claudio Vidal. Al parecer, se repetiría la situación de febrero cuando Sergio Acevedo votó en contra de la ley del Gobierno y José Luis Garrido lo hizo a favor.
No hay porque gastarse en la oposición dura.
Por su parte, el bloque de Unión por la Patria (UxP) emitió un dictamen de rechazo a la Ley de Bases y ratificó su oposición a la delegación de facultades, la reforma laboral y todo el paquete de medidas incluidas en ese proyecto.
Sin embargo, también surgieron críticas al paquete fiscal, no solo por el impacto de la eliminación del Monotributo social y la reversión del impuesto a las Ganancias, como señaló Victoria Tolosa Paz, sino también por el beneficio otorgado a los sectores de mayores recursos con las modificaciones de Bienes Personales.
El Frente de Izquierda también expresó su rechazo a ambas propuestas, por lo que entre ambos sectores sumarían 104 votos, que, sumados a los 3 de Hacemos, alcanzarían 107. Es importante recordar que en febrero la propuesta obtuvo 109 votos en contra.
ZY


