El escenario de los combustibles en Argentina ha dejado de ser una consecuencia del frente externo para convertirse en un fenómeno de estrategia de caja y mercado interno. Mientras el conflicto en Medio Oriente añade presión global, los números locales revelan una dinámica propia: en los últimos doce meses, la nafta súper escaló un 63,6%, frente a un 33,1% del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Radiografía del Desfase: Precios y Poder de Compra
La brecha entre el surtidor y el bolsillo se ha profundizado bajo una lógica de segmentación agresiva. YPF, el actor de referencia, movió el tablero de la súper en CABA de $1.173 a $1.920 en un año.
- Nafta Súper: +63,6% (El doble de la inflación acumulada).
- Nafta Premium: +48% (Un ajuste más moderado para evitar la fuga de consumo).
- Gasoil Grado 3: +46,9%.
Esta diferencia de casi 30 puntos porcentuales por encima de la inflación general no es casual: la súper representa uno de cada dos metros cúbicos vendidos en la Capital. Es el producto de mayor rotación y, por ende, el principal vehículo de recaudación para las petroleras en un contexto de costos crecientes.
Estrategia de Mercado: El techo de la demanda
El dato clave para la agenda de negocios es el comportamiento del consumidor ante el «shock» de precios. La elasticidad de la demanda empezó a mostrar sus límites:
- Caída en el volumen: Las ventas de nafta súper en CABA retrocedieron un 3% interanual en enero.
- Migración inversa: Curiosamente, el segmento Premium creció un 2%, lo que sugiere que el usuario de alto poder adquisitivo mantiene su consumo, mientras que el sector medio y profesional (logística liviana) está recortando kilómetros o buscando alternativas de movilidad.
Diagnóstico de Gestión
Desde una perspectiva de estrategia y medios, el foco de los próximos meses estará puesto en la desregulación efectiva. Hoy, cada bandera (Shell, Axion, Puma) maneja sus pizarras con una autonomía técnica que antes estaba supeditada a los movimientos de la petrolera estatal.
La pregunta para el segundo trimestre de 2026 es si las compañías podrán seguir sosteniendo aumentos por encima del IPC sin desplomar el volumen de ventas, que ya muestra signos de fatiga en el segmento de gasoil común (-11%).


