Este 13 de octubre se celebra en Argentina el Día del Psicólogo, una fecha que se conmemora desde 1974. En ese marco, los especialistas ponen el foco en un malestar cotidiano que muchas personas confunden con un simple mal momento.
La jornada recuerda el Primer Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología. Se realizó en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.
Según una nota publicada por Infobae, la ansiedad es una reacción habitual ante amenazas reales o percibidas. Sin embargo, su frecuencia, intensidad y duración permiten saber cuándo necesita atención profesional.
Síntomas de ansiedad: el cuerpo avisa antes que la mente
Frente a una amenaza, el organismo activa la respuesta de lucha o huida. Por eso aparecen primero señales físicas: corazón acelerado, sudoración, temblores, sensación de ahogo, náuseas o un nudo en el estómago.
El doctor en Psicología Flavio Calvo (MN 66.869) explicó que estas reacciones pueden surgir antes de que la persona advierta qué está pensando. Mencionó la opresión en el pecho, la tensión muscular y los pensamientos repetitivos.
Estas molestias también pueden tener otras causas médicas. Si son nuevas, persistentes o no mejoran, conviene consultar para descartar problemas físicos.
La licenciada Ludmila Maceri (MN 81.017), especialista en Terapia Cognitivo Conductual, lo resumió así: “Muchas veces no es solo lo que ocurre, sino el significado que la mente le atribuye a eso que ocurre”.
Las 7 señales de ansiedad que indican que es hora de pedir ayuda
- Preocupación casi diaria. El miedo aparece todos los días y cuesta controlarlo.
- El malestar no se va. La tensión sigue horas o días después de la situación que la provocó.
- Síntomas físicos repetidos. Palpitaciones, falta de aire, náuseas o insomnio que se reiteran.
- Impacto en la rutina. La ansiedad afecta el trabajo, el estudio, el descanso o los vínculos.
- Evitación. Se dejan de lado lugares, conversaciones o decisiones por temor.
- Ataques de pánico. Episodios de angustia intensa que se sienten incontrolables.
- Aislamiento o consumo. El malestar deriva en aislamiento, uso de sustancias o pensamientos de autolesión. En ese caso, se debe acudir de inmediato a una guardia o servicio de emergencias.
La trampa de evitar lo que da miedo
Dejar de ir a encuentros, no viajar o postergar conversaciones genera un alivio inmediato. Pero, según Maceri, ese alivio refuerza el circuito. “El cerebro aprende rapidísimo aquello que le reduce malestar”, explicó.
Para Calvo, la evitación solo posterga el problema. Con el tiempo, ese mecanismo se extiende a más ámbitos de la vida y reduce la autonomía de la persona.
Salud mental: qué hacer en el momento y cuándo consultar
Regular la respiración, alargar la exhalación, caminar o escribir los pensamientos pueden bajar la activación física. Calvo también sugiere describir en detalle un objeto cercano para volver al presente.
Estas herramientas alivian, pero no reemplazan un tratamiento. La psicoterapia, en especial la cognitivo-conductual, y la medicación indicada por un profesional pueden formar parte del abordaje.
“Más que hablar de eliminar la ansiedad definitivamente, hablaría de aprender a relacionarnos distinto con ella”, planteó Maceri. El objetivo, aclaró, es que el miedo no quede al mando de las decisiones cotidianas.


