- El intendente bonaerense que pide a Messi como suplente en el Mundial.
- Néstor Gorosito es el nuevo entrenador de San Lorenzo.
Un llamado telefónico entre dos de los hombres más poderosos del mundo terminó torciendo el rumbo de un partido de octavos de final. La decisión, tomada a horas del cruce, ya generó fuertes repercusiones en Europa.
El protagonista es Folarin Balogun, delantero de 25 años de la selección de Estados Unidos. El domingo, la FIFA anunció que el jugador quedaba habilitado para disputar el partido de este lunes ante Bélgica en Seattle, pese a haber sido expulsado en la fecha anterior.
La expulsión y el insólito giro de la FIFA
Balogun había sido expulsado tras una revisión del VAR durante la victoria de Estados Unidos por 2-0 sobre Bosnia y Herzegovina, luego de pisar el tobillo del defensor bosnio Tarik Muharemovic. La sanción implicaba, de forma automática, una fecha de suspensión.
Sin embargo, la FIFA aplicó de oficio el artículo 27 de su Código Disciplinario y dejó en suspenso la ejecución del castigo por un período de prueba de un año. Es decir: la tarjeta roja no desaparece, pero el jugador no cumple la fecha, salvo que reincida en una infracción similar dentro de ese plazo.
La llamada de Trump que destapó la polémica
Según revelaron The New York Times, El País de España y las agencias AP y AFP, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamó días atrás a Gianni Infantino, titular de la FIFA, para pedirle que revisara la expulsión del delantero.
Horas después de conocerse la decisión, Trump celebró la medida en su red social. «¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia!», escribió en Truth Social.
Bélgica, indignada, evalúa apelar
La Federación Belga de Fútbol (RBFA) se mostró «asombrada» por la resolución y advirtió que «la decisión contradice directamente las disposiciones del reglamento de la competición». El organismo no descartó presentar un recurso ante la Comisión de Disciplina de la FIFA.
El entrenador belga, Rudi García, también apuntó contra la FIFA en conferencia de prensa: «No sabía que en las oficinas de la FIFA el 5 de julio correspondía al 1 de abril de Europa», ironizó, en referencia al Día de los Inocentes.
La UEFA también cuestionó la medida
El organismo europeo emitió un comunicado calificando de indiscutible la aplicación de las reglas: «La suspensión automática de un mínimo de un partido tras recibir una tarjeta roja no es una opción discrecional», remarcó la UEFA.
Especialistas recordaron que el único antecedente comparable data del Mundial de Chile 1962, cuando gestiones políticas del gobierno brasileño lograron que Garrincha jugara la final pese a una expulsión previa.


