El Gobierno nacional profundizó su estrategia de eliminación de retenciones, con la firma de un nuevo decreto que reduce de manera significativa la carga impositiva sobre las exportaciones argentinas. La medida beneficia especialmente al entramado productivo del país.
Desde el Poder Ejecutivo confirmaron que la disposición entró en vigencia el 1° de julio y forma parte de un esquema de desgravación que se completará hacia mediados del año próximo. El objetivo declarado es fomentar la competitividad externa.
¿Qué cambia con el Decreto 566/2026?
La norma dispuso la quita de retenciones para cerca de 1.000 exportaciones industriales. Con este cambio, quedan 2.137 productos alcanzados por los Derechos de Exportación (DEX), muy por debajo de los 20.778 que existían en diciembre de 2023, según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA.
El investigador Federico Bernini precisó además que, contemplando la reducción gradual prevista, en junio de 2027 solo quedarán 1.949 productos con este gravamen: 1.695 de la agroindustria, 143 de la industria manufacturera y 111 del sector de petróleo y minería.
La industria, la más beneficiada
Cuando asumió la actual gestión, la industria era el sector con más productos alcanzados: 17.229. Con los últimos cambios, el 99% dejará de pagar el impuesto hacia el final del mandato.
Entre los pocos rubros que seguirán tributando figuran los fertilizantes, el acero y el aluminio, fabricados casi en su totalidad por Aluar y el Grupo Techint, con exportaciones por unos u$s2.306 millones en 2025. Para el sector automotriz y el petroquímico, en cambio, rige una baja escalonada de alícuotas hasta llegar a cero a mediados de 2027.
Voces del sector empresario
Diego Coatz, extitular de la Unión Industrial Argentina (UIA) y hoy al frente de la consultora Industria y Desarrollo, calificó como «súper positivo» el avance en la eliminación de retenciones y remarcó la necesidad de sostener el proceso en un contexto de suba de costos internacionales.
Un relevamiento de la UIA detalló que el decreto eliminó el gravamen en 743 posiciones arancelarias de Manufacturas de Origen Industrial, equivalentes a unos u$s730 millones en exportaciones anuales, concentradas en metales básicos. Otras 74 posiciones, con alícuotas de entre 3% y 4,5%, se desgravarán en forma gradual hasta 2027; representan envíos por más de u$s7.500 millones, traccionados por el complejo automotor.
Mirada de los especialistas
Para Bernini, se trata de «un mal impuesto, con un sesgo antiexportador a evitar», aunque consideró que restan avances para los bienes con mayor valor agregado. En el caso de los productos primarios, explicó que en petróleo y minería los DEX funcionan como una regalía nacional, mientras que en el agro operan como sustituto de un impuesto a la tierra.
Gustavo Peregó, de la consultora Abeceb, fue más crítico aún: sostuvo que mantener retenciones industriales en un país que dice necesitar dólares «es un delirio», cuando el problema real es el exceso de gasto público. Según explicó, el impacto fiscal de la medida no representa un riesgo tal como está implementada.
Más allá de matices, existe un consenso amplio entre los economistas consultados sobre los beneficios de la quita de retenciones para las exportaciones. La incógnita que queda abierta es cómo el Estado compensará la merma en la recaudación en un escenario económico todavía sensible a los vaivenes del mercado interno.


