- Milei en La Rural: guiño al campo y un mensaje contundente contra el kirchnerismo
- Arde Bolivia: récord de deuda externa
La máxima autoridad del Fondo Monetario Internacional volvió a poner a la Argentina en el centro de la escena. Sus declaraciones repasaron el recorrido económico reciente del país y trazaron un panorama que contrasta con el clima de los últimos años.
Kristalina Georgieva apuntó tanto al plano macroeconómico como a las consecuencias sociales del proceso. Y no esquivó el costo que implicó llegar hasta acá.
La titular del organismo fue directa al describir la situación actual: «Argentina es en una posición mucho más sólida. Y esto es el resultado de un trabajo arduo del Gobierno y del sacrificio del pueblo argentino».
El diagnóstico sobre la estabilidad financiera
Georgieva marcó un punto de inflexión temporal en su análisis. Destacó «lo importante del progreso macroeconómico y estabilidad financiera desde el 2023» y resumió el presente con una definición breve: «Hoy tenemos una escena más saludable».
Para la titular del FMI, ese ordenamiento no es un fin en sí mismo, sino la condición que habilita el resto. «Cuando tenemos estabilidad macroeconómica y financiera, el desempeño general de la economía mejora», explicó.
Y agregó un dato concreto sobre el rumbo: «Vemos un crecimiento en territorio positivo».
El otro eje de su mensaje fue la inflación, con una lectura que apunta directamente al impacto social de la suba de precios. «Cuando la inflación baja… la inflación es una presión para los pobres», sostuvo.
Es una afirmación que ordena el debate en un punto poco discutido: el costo de la inflación no se reparte de manera pareja. Golpea con más fuerza a quienes menos tienen.
Los sectores que traccionan la actividad
Georgieva también identificó de dónde viene el impulso actual de la economía. Habló de «un dinamismo de la economía argentina que en este momento se concentra en el petróleo, gas, actividad minera y campo».
Son cuatro sectores vinculados a los recursos naturales y a la exportación. La enumeración deja ver dónde está hoy el motor y, por contraste, dónde todavía falta.
La propia titular del Fondo señaló esa deuda pendiente sin rodeos: «Sabemos que debemos crear puestos de trabajo y elevar el consumo».
El reconocimiento al costo de la transformación
El tramo final de sus declaraciones fue el más político. Georgieva reconoció la dureza del proceso que atraviesa el país y planteó cuál es, a su criterio, el camino para sostenerlo.
«Yo sé que la transformación del tipo que está atravesando la Argentina es difícil», admitió. Y completó la idea con una receta de tres puntos: «La perseverancia y contar con estabilidad macroeconómica y financiera; abrir la economía trae sus beneficios».
La fórmula resume la mirada del organismo sobre el rumbo argentino. Ordenar las cuentas, sostener el esfuerzo en el tiempo y abrir la economía al mundo.
El desafío, según su propio diagnóstico, ya no pasa por los números gruesos. Pasa por trasladar esa estabilidad al empleo y al bolsillo.


