El retiro de Lionel Messi de la Selección argentina generó una reflexión profunda del presidente Javier Milei en la entrevista con Luis Gasulla. El anuncio del rosarino llegó el 31 de agosto tras la derrota de Argentina ante España en la final del Mundial 2026.
«Es el dolor de saber que el mejor de todos los tiempos ya no va a vestir nuestra casaca», expresó Milei con emoción. El mandatario subrayó su vínculo personal con la figura del ex Barcelona: ha dado conferencias sobre el capitán albiceleste en todo el mundo y siguió su trayectoria durante los momentos más difíciles.
Messi cerró su etapa internacional con 207 partidos, 125 goles y 68 asistencias. En su palmarés dejó el Mundial Qatar 2022, dos Copas América (2021 y 2024) y disputó las finales de 2014 y 2026. A los 39 años, el rosarino escribió en Instagram: «Me vacié, ya no tengo más para dar».
Una carrera estadísticamente imposible
Milei citó un análisis académico británico para ilustrar la excepcionalidad de Messi. El estudio mide el rendimiento de los jugadores en todas las facetas del juego, mostrando que normalmente los atletas destacan en unas áreas y están por debajo del promedio en otras.
«La característica de Messi es que es el mejor en todas las facetas», explicó el presidente. Mientras que figuras de élite como Kylian Mbappé o Cristiano Ronaldo presentan dos o tres desvíos respecto a la media, Messi tiene más de seis desvíos. «No es normal cómo juega al fútbol Messi», concluyó.
La pasión autodestructiva argentina
El mandatario también reflexionó sobre las críticas históricas que recibió Messi de sectores de la prensa y afición local. Recordó los cuestionamientos previos al Mundial Qatar y el controversial festejo mundialista.
Milei atribuyó esa tendencia crítica a una cultura nacional condicionada por décadas de fracaso: «Argentina se acostumbró a ser un país perdedor durante cien años». El desafío pendiente es «reconstruir el sentimiento de que podemos ganar y que podemos ser los mejores», afirmó.


