Milei y Lula protagonizan nuevo enfrentamiento que tensiona relaciones bilaterales

Siguen las diferencias entre los Milei y Lula
Siguen las diferencias entre los Milei y Lula
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El presidente argentino redobló sus críticas contra su par brasileño. Los detalles del conflicto diplomático que afecta la relación entre ambas naciones.

Las relaciones entre Argentina y Brasil se encuentran en su punto más tenso desde el inicio de la gestión libertaria. El presidente Javier Milei volvió a atacar duramente al mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva durante una entrevista en LN+. Sus palabras generaron una crisis diplomática sin precedentes entre ambos países.

En la nota con Luis Majul, Milei fue categórico en sus acusaciones. «Es ladrón, es un corrupto. Fue condenado, estuvo preso con lo cual es cierto lo de presidiario. Lo liberaron por una falla administrativa, no por ser inocente», aseveró el jefe de Estado argentino. El mandatario justificó sus palabras argumentando que responde a agresiones previas del lado brasileño.

«¿No le parece que es agresivo que alguien le robe? Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar», sostuvo Milei. Para el presidente, sus críticas responden a ser un «cruzado de las ideas de la libertad». Se posiciona como defensor de valores ideológicos frente a lo que califica como socialismo.

Antecedentes de una escalada diplomática

El conflicto comenzó el 26 de julio cuando Milei viajó a São Paulo. Participó de la Convención Nacional del Partido Liberal (PL), donde Flavio Bolsonaro fue consagrado candidato presidencial. Desde el escenario, el mandatario argentino llamó a Lula «ladrón», «corrupto», «presidiario» y «basura socialista». También se refirió al ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, como «basura calva».

Tras regresar a Buenos Aires, en lugar de retractarse, Milei escaló sus críticas en Radio Mitre. Acusó a Brasil de ser responsable del 25 por ciento de la campaña antiargentina. La acción ocurrió en redes sociales durante el Mundial de fútbol de Estados Unidos.

La respuesta brasileña: retiro de embajador

La reacción de Brasilia fue inmediata y sin precedentes. El canciller brasileño Mauro Vieira convocó de urgencia al embajador argentino Daniel Raimondi al Palacio de Itamaraty. El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado calificando la situación de «sin precedentes»: «No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, profiera agresiones y ofensas al jefe de Estado, a las instituciones democráticas, incluso al Poder Judicial, y al pueblo brasileño».

Esa misma noche, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien viajó a Brasilia. La embajada quedó bajo responsabilidad del ministro-consejero Eduardo Uziel. Actuará como encargado de negocios. Esta medida representa la señal diplomática más severa desde que Milei asumió.

Hacia una distensión relativa

El canciller argentino Pablo Quirno intentó bajar la temperatura desde Buenos Aires, afirmando en Radio Mitre: «No hay ninguna chance de que de nuestro lado las relaciones se rompan».

El jueves 30 de julio, tras una reunión en Brasilia entre Lula, Vieira y Bitelli, se autorizó el regreso del embajador brasileño. La vuelta a Buenos Aires ocurrió aunque sin fecha concreta. Mientras tanto, Lula respondió en un acto del Partido de los Trabajadores en Ceará. Lanzó una advertencia contundente: «Mientras yo viva, la extrema derecha no volverá a gobernar este país».

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