OpenAI, Anthropic y xAI coinciden: piden desacelerar el avance de la IA

Sam Altman, Dario Amodei y Elon Musk, unidos por primera vez en un pedido inusual: bajar el ritmo del desarrollo de la inteligencia artificial.
Sam Altman, Dario Amodei y Elon Musk, unidos por primera vez en un pedido inusual: bajar el ritmo del desarrollo de la inteligencia artificial.
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Nunca antes había pasado. Los tres hombres que compiten cabeza a cabeza por dominar la carrera de la inteligencia artificial se pusieron de acuerdo en algo, y no fue sobre negocios.

Sam Altman, de OpenAI; Dario Amodei, de Anthropic; y Elon Musk, dueño de xAI y de SpaceX, coincidieron esta semana en pedir que la industria vaya más despacio. Los tres advirtieron sobre riesgos concretos de sus propias tecnologías.

Todo arrancó el sábado 12 de septiembre. Amodei publicó un ensayo en el que pidió «un ritmo más lento» para el desarrollo de la IA y presentó un plan de tres partes para lograrlo. Anthropic se comprometió, de forma unilateral, a dar a evaluadores externos acceso permanente, de nivel empleado, a sus propios sistemas.

Amodei: «La industria mintió»

Al día siguiente, en el programa Sunday Morning de CBS, Amodei fue más lejos. «La industria mintió a la gente» sobre los riesgos de la tecnología, dijo, aunque aclaró que en Anthropic «nunca» lo hicieron.

El CEO reconoció además que le resulta «incómodo» que una empresa privada, y no un gobierno electo, tenga el control de una herramienta tan poderosa. Sin embargo, rechazó una prohibición total: dijo que impedir el desarrollo dejaría afuera beneficios como futuras curas médicas.

La polémica se había encendido días antes, cuando un investigador de Anthropic renunció y acusó tanto a esa empresa como a OpenAI de actuar de forma irresponsable frente a sistemas cada vez más capaces.

Altman: «Podríamos perder el control»

Sam Altman se sumó al planteo de Amodei ese mismo sábado. Y este lunes fue un paso más allá: advirtió sobre dos escenarios en los que la IA podría «salir muy mal», uno de ellos es que la humanidad pierda el control de su propio futuro.

El CEO de OpenAI pidió un marco regulatorio federal con reglas de seguridad comunes para la IA de frontera y respaldó la idea de sumar auditorías independientes. «Ninguna cantidad de presión competitiva estadounidense debería justificar la imprudencia», sostuvo.

La preocupación por la seguridad ya tuvo un impacto concreto. Altman confirmó que OpenAI no saldrá a bolsa durante 2026, algo que había estado en danza. En una entrevista con la revista Fortune admitió, además, que una IA fuera de control es «absolutamente» posible.

Musk pasó de la sospecha al respaldo

Elon Musk tuvo el recorrido más llamativo. Primero calificó de «operación psicológica» la renuncia del investigador de Anthropic y puso en duda su autenticidad.

Pero el sábado cambió de postura y se sumó al pedido de Amodei con un mensaje breve en X: «Darío tiene razón». El fundador de xAI también recordó que hace 12 años ya había advertido que la inteligencia artificial era «potencialmente más peligrosa que las armas nucleares».

El respaldo de Musk se da en un contexto particular: xAI pasó a ser subsidiaria de SpaceX en febrero de este año, con lo cual la advertencia también lleva la firma de una de las empresas aeroespaciales más grandes del mundo.

El movimiento de los tres CEOs chocó de inmediato con la Casa Blanca. El gobierno de Estados Unidos calificó las advertencias sobre el peligro existencial de la IA como discurso promovido por «fuerzas muy negativas», mientras insiste en acelerar el desarrollo frente a China.

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