El Frente de Izquierda (FIT) presentó un proyecto en la Legislatura porteña para retirar el monumento dedicado a Julio Argentino Roca, actualmente emplazado en el microcentro de la Ciudad, y trasladarlo a una estancia en la localidad bonaerense de Daireaux que pertenece a la familia del general que lideró la denominada “Campaña del Desierto”.
“En tiempo de discursos negacionistas, antidemocráticos y racistas, desmonumentar a Roca es un aporte a la memoria colectiva y un acto de justicia”, afirmó Celeste Fierro. “Este monumento es un símbolo de cómo los gobiernos han masacrado a pueblos originarios y trabajadores en nombre del bienestar, del desarrollo. Ni bienestar ni descubrimiento: fue conquista, saqueo y muerte”, agregó.
La alternativa que propone el proyecto
El proyecto también propone que en el sitio sea instalado un monumento a la Mujer Originaria y que la obra, que pertenece al escultor uruguayo José Luis Zorrilla de San Martín y exhibe en lo alto del pedestal de granito la figura de Roca, sea trasladada a la “Estancia La Larga”, en Daireaux.
La iniciativa de trasladar la estructura que se levanta en la plazoleta ubicada en la intersección de la Diagonal Sur y Perú reflota una propuesta presentadas años atrás por el ex legislador Alejandro Bodart y el escritor Osvaldo Bayer, fallecido en 2018, que en su obra periodística expuso una mirada crítica sobre las consecuencias que tuvo en los pueblos originarios la campaña castrense llevada a cabo por el ex presidente.
“Lo hacemos también en homenaje a Osvaldo Bayer, a casi cinco años de su fallecimiento y como continuidad de su pelea por Memoria, Verdad y Justicia que sigue vigente”, consideró Gagliardi.
“Pasan los años y los gobiernos con el extractivismo siguen despojando de sus tierras a los pueblos originarios para entregárselas a las corporaciones que saquean y contaminan. La colonización continúa, por eso es importante contar la historia, para nutrir la memoria y seguir dando la pelea”, agregó la legisladora.
Los argumentos de la izquierda
La propuesta legislativa de la izquierda reaviva el debate sobre el rol histórico de Julio Argentino Roca en la construcción de la nación argentina. El icónico monumento del microcentro porteño sobre el jefe militar, quien se desempeñó como presidente en dos ocasiones, es un símbolo de la controvertida figura del artífice de la “Conquista del Desierto”, que consistió en un conjunto de campañas militares que tuvo lugar a finales del siglo XIX por el ejército argentino con el objetivo de expandir el territorio nacional hacia el sur, ocupado por poblaciones indígenas.
Mientras la historia oficial presenta a la “conquista” como un proceso de “pacificación del desierto” y de expansión del Estado nacional, los críticos de Roca consideran que fue un acto de violencia, saqueo y despojo de tierras a las comunidades originarias, y del que se aprovecharon familias acomodadas de la época.
La figura del ex presidente despierta polémicas entre intelectuales, historiadores y sectores de la política. Algunos lo ven como un líder militar y político destacado en la historia del país. Desde la izquierda y centro-izquierda, ven a Roca como un exponente de la represión a los pueblos originarios y la consolidación del poder de una élite política y económica gobernante.
En Bariloche, existe una iniciativa similar para retirar el monumento de Julio Argentino Roca, ubicado frente al Centro Cívico de la ciudad. El intendente Gustavo Gennuso elevó un proyecto de reestructurar ese casco urbano con un concepto arquitectónico, cultural y de puesta en valor del espacio público. Pero la apuesta tuvo complicaciones y resistencia de los vecinos.
El FIT habla de «ofensa a la memoria»
En 2013, el monumento a Roca fue vandalizado con pintura roja y la leyenda “Genocida” en el marco de una protesta por el Día de la Resistencia Indígena. Un año después, el entonces presidente Mauricio Macri ordenó retirar el busto de Roca del Salón Blanco de la Casa Rosada, donde se encontraba junto a los demás ex mandatarios. Luego, en ese lugar, se colocó una escultura de Juana Azurduy, la heroína de la independencia americana.
El FIT sostiene que el monumento a Roca es una ofensa a la memoria de los pueblos originarios y una reivindicación de un modelo de país excluyente y opresor. Por eso, existe un planteo para que sea trasladado a una propiedad privada de su familia, donde no sea visto como un símbolo público. El proyecto deberá ser tratado en la Legislatura porteña, donde el FIT tiene una sola banca.


