Un grupo de científicos cognitivos de la Universidad de Pensilvania puso a prueba una de las grandes promesas de la inteligencia artificial: su capacidad para potenciar la creatividad. Para hacerlo, convocaron a 208 personas y las asignaron al azar a dos formas de trabajo.
Las empresas desarrolladoras presentan la productividad como el principal beneficio de estos sistemas. Pero también los defienden como una herramienta capaz de impulsar las ideas de quienes los usan.
Los investigadores quisieron verificar qué aportan realmente los modelos en un proceso creativo. Una parte de los participantes trabajó con ChatGPT. La otra lo hizo junto a otra persona.
Respuestas más largas, pero menos variadas
El primer dato llamó la atención. Quienes trabajaron con ChatGPT produjeron respuestas más largas. Sin embargo, la extensión no se tradujo en mejores resultados.
Las personas que trabajaron en conjunto ofrecieron ideas más creativas. Según el estudio, sus propuestas fueron más distintivas y más diversas que las surgidas del trabajo con la IA.
Las sugerencias del chatbot pueden ser creativas. El problema es que esas ideas se repitieron a lo largo de varias sesiones con ChatGPT, lo que limitó la variedad del resultado final.
Los científicos recordaron que otros trabajos ya mostraron algo similar. La IA puede ayudar a una persona a nivel individual, pero en el conjunto de su trabajo su aporte tiende a ser pobre.
Por qué ChatGPT, Claude y Gemini se parecen tanto
La explicación está en cómo funcionan estos sistemas. Los modelos se entrenan con grandes cantidades de texto. Después aplican un sistema de predicción para elegir la palabra más probable en cada momento.
Como el entrenamiento es similar, ChatGPT, Claude y Gemini tienden a ofrecer el mismo ritmo, la misma sintaxis y las mismas sugerencias. En cambio, dos escritores humanos son mucho más azarosos.
Los investigadores también señalaron que los beneficios a largo plazo son mayores cuando se trabaja con seres humanos. La interacción entre personas genera ideas más diferentes entre sí, una diferencia que el estudio midió en distancia semántica.
Qué recomiendan los científicos
La conclusión no descarta a la inteligencia artificial. Los chatbots pueden ayudar con la creatividad. Pero los investigadores sugieren un orden: antes de consultar a uno, conviene hablar con otra persona.
La razón es simple. Cada persona tiene una forma de ser propia. Los modelos, en cambio, solo ofrecen respuestas promedio.


