En los pasillos de la Cancillería, Marcelo Cima se ha convertido en una figura clave. Acompañando a Diana Mondino en cada uno de sus viajes, desempeña un papel fundamental como consejero en asuntos estratégicos. La trayectoria de Cima como diplomático de carrera y su creciente influencia en esta gestión lo han posicionado como el hombre de confianza de la canciller Mondino.
Cima, abogado de formación, ha sido parte del Servicio Exterior argentino desde 1985. Su currículum incluye cargos como Embajador ante la Unión Europea y Representante Permanente de Argentina ante la Organización Mundial del Comercio. Durante el gobierno de Mauricio Macri, mantuvo un rol activo en la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra. También fue dos veces representante en Estados Unidos. Además, ha ocupado roles clave en la promoción de exportaciones y el desarrollo de inversiones.
Trayectoria en política exterior
Su historia también tiene matices peculiares. Durante el kirchnerismo, participó en una polémica misión comercial a Angola liderada por el entonces Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Desde entonces, Cima ha transitado un camino flexible en política exterior.
El diplomático enfrenta un sumario en el Palacio San Martín por abandonar su destino diplomático sin autorización. Durante su tiempo como representante ante la Unión Europea en Bruselas, Cima viajaba sin permiso a Estados Unidos para visitar a su hija. Estos viajes permiten una interpretación de su perfil político y las coincidencias con el gobierno actual. También, durante la pandemia, trabajó de forma remota desde Estados Unidos mientras su representación oficial estaba en Europa.
A pesar de estos antecedentes, Marcelo Cima ha logrado consolidar su posición en la gestión de la Política Exterior como la mano derecha de Diana Mondino. Su presencia en cada viaje oficial refleja su relevancia estratégica. La relación entre ambos sigue siendo crucial para la diplomacia argentina en un contexto global complejo.


