El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) enfrenta una situación crítica tras los recortes de presupuesto y de personal público. Las medidas, que incluyen la reducción de becas y el congelamiento de partidas, han generado incertidumbre y preocupación en la comunidad científica. Sin embargo, hay investigadores del CONICET con tiempo para organizar un festival.
Incertidumbre de los empleados
Las becas han sufrido un recorte del 60%. Además, se han registrado bajas en cargos administrativos, y algunas becas están pendientes de asignación. Esto pone en riesgo la continuidad de los proyectos de investigación y la estabilidad laboral de los trabajadores.
En la mañana de hoy, los empleados del CONICET se congregaron en la sede de Buenos Aires. Hicieron cola para saber si perdieron sus empleos debido a los recortes. La incertidumbre es palpable entre quienes claramente dependen de esta institución del Estado para su sustento.
CONICET, fila de ñoquis esperan saber si fueron despedidos… pic.twitter.com/Jm3lucHf5k
— Doctor House (@Bobmacoy) April 3, 2024
El CONICET había publicado un comunicado previo, destacando la importancia de los empleados administrativos y técnicos en el funcionamiento de las carreras de investigación. Sin embargo, los reclamos por la reincorporación de los agentes cesanteados no fueron atendidos.
Festival Federal en Defensa de la Ciencia
Ante esta situación, el CONICET ha convocado un Festival Federal en Defensa de la Ciencia, que se llevará a cabo este sábado en más de 50 ciudades a lo largo del país. El evento se plantea como una reacción a los ajustes del gobierno en el sector científico, bajo el lema “Elijo crecer, ciencia por Argentina”. Habrá exposiciones para difundir contenido y “sensibilizar a la sociedad” sobre los desafíos que enfrenta el sector. La investigadora que se encuentra al frente de la iniciativa es Valeria Edelsztein, y plantea:
“El ataque sistemático a la ciencia y a la tecnología empezó en el gobierno de Macri y continuó ahora en el gobierno de Milei. Está fomentado desde el gobierno y si no se revierte es difícil pedirle a la gente que no piense que en el CONICET somos todos ñoquis. No somos ñoquis, ni casta ni fuimos puestos a dedo.”


